Podría escribir estas líneas como recuerdo, de la vida afanosa, felicidad impar, que te causaba un plan incoherente, mientras caías de risa y dañabas tu dril. Pero me aproximo a estos momentos, como caótico canasto de olvido, pues mi reciente fanfarronada, tamiza el río púrpura bello que fuiste. Las oleadas de silencio te aparecen, también en sueños indómitos te meces, quien pudiera de lo vano huir patente. Yo no elegí esta poderosa tristeza, una mujer dijo que mal eligió enamorarse, el suelo desintegrado fue siempre nuestra habitat.

Deja un comentario